jueves, 3 de mayo de 2012

One Shot - Niall y tú

                                           
 
  Bip Bip Bip. El despertador suena, y como siempre te levantas y corres la cortina.
Oh, que novedad piensas. El cielo de Mullingar está encapotado por unas nubes que no dejan pasar el sol.Desde que te mudaste a Irlanda con tu padre y tu hermano, pocas veces has visto el sol. Bajas a la cocina donde el desayuno que tu padre ha preparado está extendido sobre toda la mesa. Desayunas con tu hermano y tu padre, que, en pocos minutos deberá irse a trabajar de chef hasta las tantas de la madrugada.Por suerte es domingo , pero eso no te impide no tener que sacar a tu perro, Clot. Te duchas rápidamente y coges del armario unos pantalones grises y una sudadera. Sales de casa con tu perro detras tuya, y como de costumbre comienza a correr, pero esta vez, se adentra en el bosque. Corres tras él y por desgracia no lo encuentras aunque no te vas a rendir tan fácilmente y sigues buscando.

Aún sigues en su busca, donde te has caido y te has llenado del sucio barro. ¡Por fin! Piensas.
Ves a Clot con un chico que juega.
–                   ¡Eh! ¡Es mi perro! – le gritas
Te sonríe y te quedas eclipsada en sus ojos azules, que, a medida que te acercas, lucen más.
–                   Estaba con mi perro y lo he encontrado – dice aún sonriendo – por cierto, soy Niall
Sonríes y te acercas a Clot para ponerle su correa azul plateado al rededor del cuello para que no vuelva a escaparse.
–                   Gracias por no haberle dejado ir, llevo buscándole mucho rato – dices – y  yo soy _(TN)
–                   Encantado, ¿qué te ha pasado con el barro? - dice mirándote de arriba a abajo sin evitar soltar una sonrisa pícara.
–                   ¿Cómo es que andas tú sola por este bosque? - dice
–                   ¿Acaso te importa? - le contestas borde
–                   Una chica tan guapa no deberia andar por aquí sin un héroe – dice y no puedes evitar que tus mejillas se tornen de un color carmín suave
–                   ¿Eres de aquí? - te pregunta
–                   No, me mude hace poco – le dices
–                   Recuerdo haberte por el instituto ¿estas en 1º de Bachiller? - te dice y asientes
–                   Me siento interrogada – le dices y se rie mostrando su sonrisa. Cuando se da cuenta de que observas esa maravillosa sonrisa de la que te has enamorado perdidamente, se tapa la boca con la mano y su expresión cambia.
–                   ¿Por qué haces eso? - le dices
–                   ¿El qué?
–                   Taparte la maravillosa sonrisa que tienes
–                   No me gusta mi sonrisa -  dice
–                   Eres tonto – le dices dándole un suave golpe en el hombro.
–                   A nadie le gusta mi sonrisa
–                   Pues llámame nadie – le dices y se ríe.
–                   Gracias – dice y te encoges de hombros.
Tras un rato bastante agradable, quizás demasiado, se ofrece a a acompañarte a casa y resulta que vivís a pocas calles. Se despide de ti con un beso en la mejilla. Preparas la comida para tu y tu hermano que te avisa que se irá después de comer a casa de un amigo. Son cerca de las siete y media y tu hermano te ha llamado para decirte que se queda a dormir. Ya son las ocho de la tarde y estás en tu habitación después de terminar los deberes que tenias y estudiar para el exámen del miércoles de física. Piensas en el rubio de ojos azules de sonrisa preciosa que has conocido esta mañana. Cuando lo piensas, recuerdas haberlo visto por algún que otro pasillo del instituto. Es realmente guapo, y ahora que lo piensas te encanta ese chico de ojos azules. Una piedra choca contra la ventana haciendo que salgas de tus pensamientos. Te asomas y ves al rubio de ojos azules llamado Niall, un ángel. Abres la ventana bastante extrañada, pero, cambias tu expresión cuando ves su preciosa sonrisa.
–                   ¿Te apetece dar una vuelta? - te pregunta y asientes.

Te cambias a toda velocidad poniéndote unos vaqueros largos y una sudadera gris que combinas con una bufanda. Hace frío y el cielo está prácticamente negro por las nubes. Abres la puerta y una ráfaga de viento helado entra. Ves a Niall cogiendo una rosa del jardín de al lado, se acerca y te la ofrece. Dais un paseo interrumpido por la lluvia haciendo que vuestra ropa queda totalmente empapada. Te acompaña a tu casa y te das cuenta que no tienes llaves y no puedes entrar. Niall te invita a su casa a que te duches, ya que tampoco hay nadie en su casa. Te invita a pasar y subís a su habitación.
–                   Duchate – dice sin dejar de apartar esa sonrisa, señalando el baño que hay en su habitación decorada con tonos azules y una cama en el medio ,algunos posters de fútbol y un gran equipo de música. Te ofrece unas toallas y entras en el baño. Te miras en el espejo y observas como tu largo pelo rubio está empapado. Entras en el plato de la ducha y dejas que el agua caliente recorra todo tu cuerpo. Te enrollas la toalla al rededor del cuerpo y con la otra te secas el pelo dejándolo caer sobre uno de tus hombros. El espejo está empañado y con el dedo dibujas una N de Niall, &, tu inicial. En ese momento Niall entra por la puerta borras todo rápidamente.
–                   ¿Molesto? - pregunta sonriendo pícaramente.
–                   No,no, pasa – contestas
–                   ¿Qué escribías?
–                   Eh.. nada – dices y sonríe, sabes perfectamente por su expresión pícara que él sabe lo que habias escrito.
Se acerca a ti y te abraza por detrás. Estas arrinconada entre los brazos de un rubio de ojos azules con una sonrisa preciosa, en su baño, en su casa, es evidente lo que va a pasar ¿no?
Apoya su cabeza en tu hombro y sopla haciendo que tu piel se erice. Aún llevas la toalla enroscada en el cuerpo. Niall alcanza con su mano izquierda el espejo y escribe él 'Te quiero'.
Te mira y sonrie. Te hace girar hasta quedar en frente el uno del otro. Te acaricia la barbilla y tras mirarte una última vez a los ojos se lanza a tu cuello besándolo con dulzura. Sueltas un leve suspiro y baja sus manos que estaban en tu cara, hasta las tuyas agarrándolas fuertemente.Se acerca a tu oído, también besándolo.
–                   ¿Estas segura? - susurra
–                   ¿Para qué? - preguntas inocente aunque sabes perfectamente a que se refiere
–                    Para esto – dice desabrochando lentamente el nudo que sujeta la toalla. Asientes y termina desabrochándolo.
Lo demás no importa